Siesta

Siesta - 2007 - Ensamblage Acrílico, carboncillo, barro, mármol, hierro, foto, 190 cm x 115 cm.
Siesta - 2007 - Ensamblage Acrílico, carboncillo, barro, mármol, hierro, foto, 190 cm x 115 cm.

Se trata de una propuesta sobre el tema del encierro, explorando la problemática del borde (del límite) en tanto que menbrana activa de los intercambios entre el exterior y el interior. Sobre todo trato de saber en qué la «obligación» formal fortifica la expresión a nivel puramente plástico, sin que eso esté forzosamente mezclado con consideraciones de orden estético o filosófico. El material del marco es de hierro : su armazón soldada me liga a la fragua de Vulcano, que se encuentra bajo tierra, en el infierno, en el infiernocerrado ? Interviene el balcón, y más precisamente la barandilla. Dispuesta horizontalmente,se transforma en elemento «escalera» cuando se utiliza verticalmente, asíreviste varios significados. Horizontalmente el balcón está ligado a la línea del horizonte; determina el espacio de la vista, y también un punto de vista sobre la vida y puede ser definido como una frontera. Para mí, el nacimiento de la figura se inserta en un proceso de análisis y dedescubrimiento: se trata de la sublimación, del Ercheinnung evocado por Sigmund Freud y Jacques Lacan en el sentido de aparición, fenómeno, síntoma, aparición. La puesta a punto de la idea se produce entonces en el corazón de las más altas necesidades del presente, que parecen estar en devenir formal. La elongación manierista podría ser también la via hacia la ascensión de los grados de la espiritualidad: la realidad se transforma con expresividad hacia el despego de la naturaleza en el hombre. Pasamos del cuerpo fragmentado del cubismo al cuerpo sintético o desmaterializado de la edad virtual. En el interior de los bordes una figura casi anacrónica, una ninfa, inspirada de los bajorrelieves de la Fuente de los inocentes (París), obra de Jean Goujon, a fin de establecer una relación entre la arquitectura de la compaginación a la cual se refiere la figura.Encima, por índices bastan las dos rosas abiertas sobre la frialdad de la piedra haciendo eco a los pezones de la ninfa que se estira. Este “collage inmortal” contrasta con la vida efímera de las fotografías de las rosas. Del muerto al vivo.