Ecce Homo

Ecce Homo - 2010 - Fer forgé, pastel sur panneau de bois, tronc d’arbre, granit, cordes, 240 x 110 cm, voir prix avec l'artiste..
Ecce Homo - 2010 - Fer forgé, pastel sur panneau de bois, tronc d’arbre, granit, cordes, 240 x 110 cm.

Primer paso del camino de la pasión :
Los Evangelios cuentan que Jesús fue llevado a la sala da audiencias en el palacio del rey de Galilea, Herodo Antip, San Mateo y San Marcos también evocan la presencia de una compañía entera de soldados. Éstos visten a Jesús con una túnica púrpura (la Santa Túnica), colocan una corona de espinas en su cabeza y fingiendo rendirle homenaje lo aclaman como Rey de los Judíos pegándolo con un palo. Jesucristo desacatado, molido a golpes, desfigurado, irreconocible hace suyo todo el dolor del mundo. La obra: En el centro del dispositivo, el tronco del árbol inverso figura y simboliza el cuerpo de Cristo y sus raíces dirijidas al cielo sacan su energía de la profundidad de las alturas. « El árbol de vida se extiende de arriba hacia abajo y el sol lo alumbra por entero ( ZOHAR ) ». La verdadera vida emana del cielo y penetra en la tierra. El Ser entero está trastornado, sus raíces en Dios son un dramático preludio de la Ascención. El cuerpo está magullado, desnudo, reducido en un tronco en bruto, soporte y presencia de la esencia. De la corteza desgarrada cuelga una capa roja , entre andrajos y traje real. Un zócalo de granito petrifica aquel instante, « pie » clavado en el suelo, pesado, incapaz de moverse. El armazón de ese tipo de retablo tripartita está hecho de metal ( el condenado a muerte con los hierros de su prisión) y por ambos lados del espacio central, unas siluetas recuerdan a los soldados en armas. En lo alto del marco una cortina de hierro recuerda la calle, su presencia concreta. Se abre y se cierra sobre un interior horizontal bajo vidrio que forma un lazo entre el interior y el exterior. Anticipa la presencia de la cruz. En el centro un fondo violeta, color del secreto, establece una transfusión espiritual entre el rojo de la pasión y el azul celeste. Con carboncillo están trazados los signos de los rayos de luz negra que difunde el aura de Cristo. El basamento vertical y enlosado de mármol blanco implanta a Roma, la tabla de carnicero o la cámara frigorífica. Un friso en forma de balustrada lo borda recordando « el balcón » del pleito. Por el suelo unas pesadas cadenas erizadas de puntas se hacen el eco de la corona de espinas y acaban « el encadenamiento » fatal.