Mi trabajo

Espacio mental polisémico a la vez en movimiento y anclado en el cruce de la línea de tensión de la historia de los signos y de la fuerza del ser en presente, mi lenguaje plástico deshace, desenrolla, desenreda, reinstala sin cese.
Mientras que la importancia dada al sentido y al rebote aspira a una transcendencia no idealizante sino abierta al otro, la obra anclada en una percepción compleja del mundo, continua, más allá de la mano y del gesto plástico, su propio desarrollo.
Yo me retiro a un exigente ritual, sin prejuzgar de ninguna experiencia ni conjeturar sobre los contornos del arte contemporáneo, para encontrar la plenitud del infinito, el vuelo arcaico hacia la quietud eterna des las bellezas reveladas. Esta postura moviliza la expresión total del ser. Todo ha sido explorado... qué hacer con la huella indeleble de la historia de las artes. Es precisamente en este lugar donde reside la sustancia de mi trabajo, en la alquimia de la superficie, entre los objetos del invisible, en el deseo de una imposible resolución neo-romántica de la libertad, de la poesía, de la filosofía, de las artes. El proyecto no tiene valor sino en la medida en que aquéllo hacia lo que tiende me sobrepasa perpetuamente. Nada se me da de antemano, yo apelo a la subjetividad bruta de la infancia, a su percepción tan particular de las cosas tanto como a una forma de memoria sutil.
Las obras aquí presentadas emanan de un desorden de direcciones fundadoras de territorios progresivamente estructurados en el cruce de oblicuas enderezadas. Verticalidad y horizontalidad se insertan e injertan todo tipo de escrituras, de formas y de texturas que confrontan las relaciones de colores y espacios, para que en síntesis, la conclusión se abra, conciliando gracia y geometría.